Edición del 22 de Octubre, 1997
Criminales de guerra
Por Manolo Reyes
Desde que el régimen comunista de Fidel Castro se robó
el poder en Cuba
en enero de 1959 desató una cruenta guerra sin tregua ni
cuartel contra
el noble pueblo cubano. Basándose demagógicamente
en el bien y la
superación de Cuba, Castro ha impuesto en la isla mártir
un régimen
insaciable de terror, torturas y asesinatos.
Ahï está el ejemplo de los fusilamientos efectuados bajo
la dirección de
Raúl Castro en Santiago de Cuba, cuando bajó de la
Sierra Maestra. Sin
ley y sin juicio docenas de cubanos fueron pasados por las armas
configurando asï los asesinatos en masa que es la caracterïstica
esencial del criminal de guerra.
Otro individuo que como muchos otros personeros del régimen
Castro
comunista se han ganado el tristemente célebre galardón
de criminal de
guerra es Osmani Cienfuegos, quien dando muestras de una cobardïa
sin
par, durante la expedición de Playa Girón, forzó
a varias docenas de los
que habïan desembarcado en Cuba, a penetrar en un camión
refrigerador
para animales y aves. Sin ventilación alguna, hacinados en
ese camión de
la muerte, muchos de ellos no resistieron el trayecto que manejó
el
propio Cienfuegos desde Playa Girón a La Habana y llegaron
asfixiados.
Otro ejemplo tïpico de asesinatos en masa, común denominador
de todos
los criminales de guerra.
EL ASESINO GUEVARA
Otro de los personeros de la tiranïa Castro-comunista lo es
Ernesto
Guevara, alias el Che. Aparentemente cuando Guevara salió
de la
Argentina, su tierra natal, para comenzar su carrera de terrorista
internacional, pasó a Bolivia, donde trató de formar
las milicias
campesinas. El fracaso fue total, no sin antes darle muerte a opositores
y a aquellos que no obedecïan sus órdenes. Eran los
inicios de la década
del cincuenta. De Bolivia fue expulsado y fue Guevara a carenar
a
Guatemala que en aquel entonces estaba bajo la dirección
comunista de
Jacobo Arbenz. Fuentes relacionadas a ese païs centroamericano
informaron que Guevara, convertido en matón a las órdenes
de Arbenz,
asesinó a un sin número de guatemaltecos. Cuando Arbenz
fue depuesto por
un golpe militar Guevara fue a dar a México donde se unió
a Fidel Castro
con el que en noviembre de 1956 desembarcó en la provincia
de Oriente al
frente de un grupo guerrillero y después huyó hacia
la Sierra Maestra.
Cuando Castro entró en La Habana tres años después,
Guevara asumió la
Jefatura de la Fortaleza de la Cabaña, donde, también
sin ley y sin
juicio asesinó a docenas de cubanos en el ignominioso paredón
de
fusilamiento.
EL PAREDON EN FUNCION
En la refrigerada atmósfera de los hoteles robados al pueblo
cubano por
el Castro-comunismo, Guevara se dedicó a escribir un manual
de
guerrillero titulado: "La Guerra de Guerrillas".
Cuando Guevara quiso poner en práctica lo que habïa
escrito en Cuba
todas sus teorïas se desmoronaron. Cuando quiso llevar a Bolivia
la
guerra de guerrillas, fracasó rotundamente y pagó
su fracaso con su
vida. De ahï que el influyente rotativo "The Washington Post"
Washington
Post, Editorial
recientemente dijera en su comentario editorial que "el Che Guevara
era
un asesino que causó mucho daño dentro y fuera de
Cuba y que estaba muy
lejos de ser un Robin Hood como lo presentan sus admiradoras y el
régimen rojo de La Habana". Agregó el editorial que
"Guevara era un
asesino que ejecutaba a los traidores en sus propias filas y se
ganaba
el apoyo de los campesinos mediante el terror planificado ". Según
el
Washington Post "Guevara odiaba a sus enemigos y se estimaba autorizado
a destruirlos". En una palabra: otro criminal de guerra.
Pero el que dio origen a toda esta destrucción es el criminal
de guerra
por excelencia: Fidel Castro. Los asesinatos en masa llamados
fusilamientos fueron implantados en Cuba por Castro. Produjo el
éxodo
más grande que ha contemplado la historia del Continente,
éxodo en el
cual miles de cubanos yacen en el fondo del tempestuoso Estrecho
de la
Florida muertos por la inclemencia del tiempo o por las balas de
sus
perseguidores Castro comunistas. Ha destrozado a la familia cubana
y ha
mutilado la nación de San Antonio a Maisï.
Quizás en un dïa no muy lejano las naciones que hoy
son mudos
espectadores de la tragedia cubana, se decidan a llevar a Castro
y a un
puñado de sus secuaces ante el Tribunal Internacional de
La Haya, bajo
la acusación de ser criminales de guerra. Y al fin el dedo
acusatorio de
un pueblo se levantará legalmente para ponerle fin a esta
terrible
pesadilla.
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LOS MERCADERES QUE MANTIENEN AL PUEBLO CUBANO ESCLAVO