Un amigo que vive en Francia me ha enviado esta informacion sobre el
Libro Negro del Comunismo , "LE LIVRE NOIR DU COMMUNISME" (crimes, terreurs,
répression)"
Es interesante ver, como estan reaccionando los comunistas franceses
sobre dicha publicacion.
En dos enciclopedias diferentes ponen a Hitler, como lo que fue un
malvado asesino, pero sobre el Che bueno ahi cambia la cosa y ni una sola
palabra sobre sus crimenes.
El Libro Negro del Comunismo, sera sin dudas un eslabon importante
no solo en la recuperacion de Rusia, sino tambien en la libertad de Cuba.
Pues aunque no enumeran los muertos causados por el Che Guevara entre los
100 millones de seres que han muerto por causa directa de la toma del poder
(especialmente de la epoca estalinista) si le dedican siete paginas a su
historia, segun la fuente. Esperamos que en el futuro inmediato las enciclopedias
del mundo rectifiquen el error que contienen sus paginas. Pues Ernesto Che
Guevara fue ante todo un asesino, despues un comunista y su legado en la
America Latina
facilmente es comparable al de Hitler o Stalin.
Miriam Mata
GROLIER
Adolf Hitler was the ruler of Germany from 1933
to 1945. Guided by
concepts of elitism and racism, he established a
brutal totalitarian
regime under the ideological banner of National
Socialism, or Nazism.
His drive for empire resulted in the devastation
of World War II,
culminating in Germany's defeat and the reordering
of world power
relationships.
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Ernesto "Che" Guevara, b. June 14, 1928, d. Oct.
9, 1967, was a
Latin-American guerrilla leader who helped Fidel
Castro achieve his
revolution in Cuba. Argentinian by birth, he was
trained as a doctor
before becoming involved in agitation against the
dictator Juan Peron.
He went to Guatemala, where he joined the leftist
regime of Jacobo
Arbenz Guzman in 1953.
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Hitler establecio un regimen totalitario
brutal...
Pero Guevara fue un lider guerrillero quien ayudo
a Fidel Castro ...
COMPTON'S
HITLER, Adolf (1889-1945). The rise of Adolf Hitler
to the position of dictator of Germany is the story of a frenzied ambition
that plunged the world into the worst war in history. Only an army corporal
in World War I, Hitler became Germany's chancellor 15 years later.
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GUEVARA, Che (1928-67). In the Cuban Revolution
of the late 1950s, Ernesto "Che" Guevara played a major military role. In
the early years of Fidel Castro's government, Guevara made significant
contributions to the new economic order. These achievements, however, were
secondary when compared to Guevara's passionate devotion to world revolution
through guerrilla warfare
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El arribo de Adolfo Hitler a la posicion de dictador
de Alemania es la historia de una ambicion loca que llevo al mundo a una
de las peores guerras de su historia...
Guevara un devoto apasionado por la revolucion mundial,
mediante la guerra de guerrillas.....
CORNELIO ROJAS
ASESINADO EN
EL
EL CHE GUEVARA
PAREDON
Historiadores franceses culpan al comunismo de 100
millones de muertes
Dura polémica por un libro que equipara esta
ideología con el nazismo
JOSÉ LUIS BARBERÍA,
París
La polémica sobre el carácter
pretendidamente criminal del comunismo y su
posible analogía con el nazismo ha estallado
vivamente en Francia al calor
de la lectura de un obra conjunta de seis historiadores
que cifra entre 85
millones y 100 millones las víctimas causadas
por ese sistema en el mundo.
En una primera demostración del carácter
controvertido de la obra, varios de
los autores del Libro negro del comunismo rechazan
estos días el contenido,
no consensuado, de la introducción y del
capítulo de conclusiones, en los
que se atribuyen al comunismo «crímenes
contra la humanidad».
En los numerosos debates abiertos por los medios
de comunicación,
historiadores, intelectuales y periodistas discuten
sobre el grado de
conocimiento de la represión soviética
o china de los dirigentes de los
partidos comunistas occidentales, y llegan incluso
a plantearse la
integridad moral de los militantes y simpatizantes.
En pleno proceso contra
el responsable del régimen de Vichy Maurice
Papon, presunto responsable de
haber ordenado el envío a los campos de
exterminio de 1.600 judíos, la
polémica se superpone a la actual
movilización del Frente Nacional (FN) por
extender la consigna de hacer «un proceso de
Núremberg al comunismo». Ante
el millar de simpatizantes
«católico-tradicionalistas» que se manifestaron
el pasado domingo en París contra los
«crímenes del comunismo», el
eurodiputado del FN Bernard Antony llegó
a afirmar que «Hitler era un niño
de pecho» comparado con los dirigentes
comunistas.
La controversia suscitada resulta lacerante para
buena parte de la población
francesa, habida cuenta de que el Partido Comunista
Francés (PCF), que hoy
dispone de tres ministros en el Gabinete de Lionel
Jospin, llegó a contar en
1946 con un respaldo electoral del 30%. Frente a
quienes, como el propio
autor del prólogo, Stéphane Courtois,
consideran que el «crimen en masa» es
la característica del comunismo, otros muchos
historiadores sostienen que
«Auschwitz es una exclusiva nazi» y que
las comparaciones posibles no pueden
establecerse en los proyectos ideológicos,
completamente divergentes, sino
en los métodos de represión y
control.
En contra de la idea, instalada en la izquierda,
de que los crímenes se
circunscriben al periodo estalinista, el libro implica
a Lenin en la
represión y confirma la descripción
de los crímenes soviéticos efectuada por
Trotski. Desde la caída del muro y el hundimiento
posterior de los Gobiernos
de la Europa del Este, la mirada de los historiadores
ha venido posándose
con un interés creciente en los regímenes
comunistas. La apertura parcial de
los archivos de Moscú en 1992 y de otras
capitales ha ofrecido un valioso
material a los investigadores, y la mayor parte
de las obras sobre el
comunismo han dejado de estar dictadas desde el
comunismo o anticomunismo
ideológicos de sus autores.
Una comparación que duele
J. L. B., París
La equiparación con el nazismo -la
ideología más execrable a ojos de un
comunista-, la comparación de los militantes
de la causa obrera con los
camisas negras o camisas pardas hiere como un cuchillo
al electorado
comunista. Robert Hue, secretario general del Partido
Comunista Francés
(PCF), ha dicho que «millones de hombres y
mujeres que creyeron en la
manera en que se construía el comunismo viven
hoy en el sufrimiento».
Robert Hue ha ratificado «sin la menor duda»
la condena del PCF al
«estalinismo y sus
crímenes».
Georges Marchais, el antiguo secretario general
del PCF, apartado de las
esferas dirigentes desde la caída del muro
de Berlín, declina
sistemáticamente las invitaciones a los debates
y repite que él no conoce
Rusia ni la Unión Soviética. Frente
a quienes no establecen distinción
alguna entre el «genocidio de clase» y
el «genocidio de raza», entre los
campos de exterminio y los gulagui, intelectuales
e historiadores subrayan
que así como no es posible imaginarse el
nazismo sin las cámaras de gas, sí
es posible imaginarse el comunismo sin los campos
de trabajos forzados.
© Copyright DIARIO EL PAIS, S.A.
Por PLINIO APULEYO MENDOZA
© Firmas Press
Copyright © 1997 El Nuevo Herald
"LE LIVRE NOIR DU COMMUNISME" (crimes, terreurs, répression)"
Editor Robert Laffont
826 paginas + 20 paginas de indice + 32 paginas
de fotos (algunas fotos muy
'fuertes' y otras raras como las de P.L.Boitel y
H.Sori Marin)
Autores:
- Stéphane Courtois (director de la revista
"Communisme" sobre la historia
del comunismo)
- Nicolas Werth (especialista de la URSS)
- Jean-Louis Panné (historiador, especialista
del movimiento obrero frances)
- Andrzej Paczkowski (polaco)
- Karel Bartosek (historiador de origen checo,
especialiste de Europa
central y oriental)
- Jean-Louis Margolin (especialista del sud-este
asiatico)
Colaboran:
- Rémi Kauffer (especialista en Terrorismo,
Movimientos Clandestinos, y del
Renseignement)
- Pierre Rigoulot (especialista de la Historia
Social)
- Pascal Fontaine (periodista especialiste de America
Latina)
- Yves Santamaria (historiador)
- Sylvain Boulouque (estudiante en
Historia)
Todos han escrito varios libros sobre el comunismo o relacionado con el.
Comunismo: desastre del siglo
Las ideologías suministran una dispensa moral
a las peores atrocidades. Es
por ello que el comunismo aún permanece en
el Tercer Mundo, opina el autor.
París-- Aquí donde escribo estas
líneas se anuncia la aparición de El libro
negro del comunismo, una obra terrible y definitiva
de 846 páginas, escrita
por seis historiadores, que pretende establecer
un balance de todos los
desastres provocados por esta ideología a
lo largo del siglo XX: opresión,
pobreza y cien millones de muertos, muchos más
de los que dejaron otros
movimientos totalitarios como el nazismo o el
fascismo.
Seguramente en esta contabilidad, con la cual se
quiere cerrar un siniestro
capítulo del siglo que termina, no quedaron
incluidos los muertos, los
secuestros, las inmensas pérdidas
económicas y los estragos ecológicos
provocados por la guerrilla colombiana en la segunda
mitad del siglo,
guerrilla cuyo signo ideológico es también
marxista-leninista en dos
variantes diversas: ortodoxa la de las FARC; castrista
la del ELN. En
realidad, los cien millones de muertos del libro
son imputados al paso del
comunismo por el poder y no a los que ha costado
su conquista en lejanos
países del Tercer Mundo como el Perú,
El Salvador o Colombia.
Lo que hoy sorprende a todo el mundo, incluyendo
a la izquierda democrática,
es la ceguera de muchos intelectuales frente a este
colosal desvarío. No
vieron o no quisieron ver la utopía que
representó el comunismo, ni su costo
en vidas y desgracias, hipnotizados por dos cosas:
un seductor mito
igualitarista (una sociedad sin pobres ni ricos)
y una explicación fácil y
total de la historia a través de la lucha
de clases. Fue una ceguera
voluntaria que excluyó todas las evidencias
que la contradecían.
Sin embargo, algunos filósofos, escritores
y analistas advirtieron desde muy
pronto la realidad del comunismo. Un ensayista
ecuatoriano, Blasco Peña
Herrera, hoy embajador de su país en Madrid,
se tomó el trabajo, en un libro
muy interesante, de hacer el recuento de quienes
denunciaron a tiempo esta
utopía y de quienes fabricaron falsas razones
a su favor.
Entre los primeros, Peñaherrera cita al propio
Anatole France, a Rosa
Luxemburgo y a Kautsky, su esposo; al austríaco
Ludwig Von Mises, que en
1922 advirtió algo sumamente obvio: la
imposibilidad de construir una
economía sin contar con los empresarios.
La lista incluye también a don
Gregorio Marañón, a Orwell, a Von
Hayek, a Camus, a Revel y, sobre todo, al
historiador francés Emmanuel Todd, que en
1976 hizo esta asombrosa profecía:
``Dentro de diez, 20 o 30 años, un mundo
sorprendido asistirá al derrumbe o
el hundimiento del primero de los sistemas
comunistas''.
La lista de los despistados no es menos notable,
pues allí figuran
pensadores como Sartre, Herbert Marcusse, Louis
Althusser y, lo que es
realmente muy grave los eclesiásticos que
han hecho suya, entre nosotros, la
llamada Teología de la Liberación
y apoyan, con piadosos disfraces, la
insurgencia armada. Su común denominador
es la satanización del capitalismo.
A Sartre recuerdo haberle hecho una entrevista (para
la revista Libre) en la
cual se declaraba maoísta y, en tal
condición algo senil, hacía la apología
de la guerrilla urbana en América Latina.
Althusser, padre de un reencauche
del marxismo a través del ``estructuralismo'',
tampoco debía andar muy bien
de la cabeza pues acabó estrangulando a su
mujer. Y Marcusse intentó, desde
luego sin éxito, un extraño matrimonio
entre las teorías de Marx y las de
Freud.
¿Acabó la realidad con los mitos? Mucho
me temo que no. Bastaría recordar
las ilusiones líricas del mayo del 68
francés o los desvaríos de las
Brigadas Rojas de la banda de Bader, de los sandinistas,
los tupamaros, los
montoneros, los senderistas o los guerrilleros
colombianos para mostrar que
las ideologías son tercas y sobreviven a
sus propios fracasos. Aún hoy el
mito se resiste a morir. Ahí está
el culto casi religioso que ha desatado en
Europa el trigésimo aniversario de la muerte
del Che Guevara. Pocos se
preguntan qué hizo y sobre todo qué
habría hecho el Che si su proyecto de
incendiar todo el continente hubiese triunfado.
Una amiga, Elizabeth Burgos,
ex esposa de Regis Debray, da a esta pregunta una
respuesta muy franca. ``Su
dogmatismo --el del Che--, de haber logrado
materializarse, habría generado
en todo el continente uno de los regímenes
totalitarios más extremistas de
la historia''.
El Che, en realidad, fue un apóstol de la
violencia, un extraño Savonarola,
absurdamente tomado como emblema de los sectores
libertarios y
anticonformistas del mundo occidental. En un mundo
corrupto, profundamente
mercantilista, lo que se admira de él es
el haber sido fiel a los preceptos
que predicaba. Eran falsos y sangrientos, pero sinceros.
Y en esa sinceridad
fanática está la raíz de su
mito.
Siempre he creído que las ideologías
suministran una dispensa moral a las
peores atrocidades. Por ello, compartiendo todos
los anhelos de paz, siempre
he sido escéptico sobre las posibilidades
de alcanzar un arreglo negociado
con la guerrilla colombiana. Esa ideología
suya excluye la paz, tal como
nosotros la vemos, porque para un comunista dicha
paz enmascara una
violencia y una opresión de clase. Y por
eso mientras ese presupuesto
teórico subsista, mucho me temo que tendremos
en Colombia algunos tristes
capítulos que agregar a El libro negro del
comunismo publicado en Francia.
Jospin intenta «salvar» la honestidad
política de los comunistas franceses
Paris. Juan Pedro Quiñonero (15 Nov
1997)
La publicación del «Libro negro del
comunismo», en el que colaboran una
docena de especialistas internacionales, intachables,
política y
científicamente, ha abierto un debate
traumático para la izquierda
socialista y comunista. La presencia de dos ministros
comunistas en el
Gobierno de Lionel Jospin agrava y ahonda un debate
que está dinamitando
todos los fundamentos ideológicos de la alianza
entre el PS y el PCF.
Lionel Jospin, primer ministro, ha complicado ese
debate, saliendo en
defensa del Partido Comunista Francés (PCF),
haciendo un análisis histórico
de la izquierda francesa que no pueden aceptar ni
los historiadores, ni los
politólogos, ni buena parte de los herederos
del comunismo y el socialismo
franceses.
Creyendo apoyar con argumentos históricos
la presencia de ministros
comunistas en su Gobierno, Jospin ha recurrido al
Frente Popular y el Cartel
de las Izquierdas. Pero, el primer ministro y antiguo
primer secretario del
Partido Socialista (PS) parece olvidar que, en aquellos
años, el PCF
denunciaba al PS, tratándolo de «traidor
socialdemócrata». Historiadores y
viejos militantes socialistas estiman que Jospin
ha hecho una defensa
catastrófica de la unión de la izquierda,
con argumentos «históricamente
erróneos, políticamente
peligrosos».
Creyendo apoyar la liberalización del nuevo
PCF, Jospin ha afirmado que
los comunistas franceses siempre estuvieron del
bando democrático, error
igualmente lamentable: «el PCF apoyó
el Pacto-Germano soviético entre
Stalin y Hitler, antes de cambiar de rumbo, y
continuó apoyando la invasión
imperial de Afganistán, cuando Moscú
intentaba imponer a Europa el chantaje
de sus misiles nucleares
«SS-20».
Jean-Francois Revel comentó ayer ese
descarrío teórico de Lionel Jospin,
afirmando que, a su modo de ver, el primer ministro
francés ha cometido dos
errores históricos, negándose a aceptar
la evidencia histórica, que el
«Libro negro del comunismo» replantea
con una crudeza brutal: recordando que
el comunismo se ha cobrado 100 millones de muertos,
recordando el trágico
paralelismo entre comunismo y nazismo. Intentando
«salvar» la honestidad
política del PCF, Jospin se ha embarcado
él solo en un debate ideológico
sencillamente explosivo, porque sus aliados comunistas
han sido,
históricamente, grandes defensores del modelo
comunista soviético,
defendiendo agresivamente la estrategia imperial
y terrorista del PCUS.
Devastadora herencia comunista
«Le Monde» y «Liberation» han
consagrado dos grandes debates públicos,
estimando que el «Libro negro del comunismo»
replantea en toda su crudeza el
problema de los orígenes del totalitarismo
comunista, cobrándose 100
millones de muertos. Los dirigentes actuales del
PCF intentan «navegar»,
como pueden, contra esa herencia devastadora, intentando
denunciar las
«amalgamas». Sin embargo, la evidencia
física de los 100 millones de muertos
víctimas del comunismo, y los 25 millones
de muertos víctimas del nazismo
son dos cifras emblemáticas y
terribles.
Históricamente, socialistas y comunistas
franceses estuvieron divididos y
enfrentados ante la herencia comunista. El PS fue
durante muchas décadas un
partido anti-comunista. Y el PCF fue siempre un
partido abiertamente
stalinista. El PCF fue el primer y más agresivo
enemigo del PS, hasta el
proceso de la unión de la izquierda, al final
de los años setenta. La
alianza del PCF y el PS sólo funcionó
prácticamente entre 1978 y 1983. La
entrada de ministros comunistas en el Gobierno de
Jospin, el verano pasado,
replantea hoy un problema político e
ideológico.
© 1997 Prensa Española S.A