Edición del 16 de Octubre, 1997
Desde Managua
Sandinismo quiere estatua para el Che Guevara
--Al pueblo no parece interesarle--
Por Luis Mejía González
Como siempre, lo que dispone Fidel Castro en Cuba, el Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN) lo secunda en Nicaragua. Fidel
ha revivido
la memoria del Che Guevara, el FSLN también. Aquel quiere
una estatua
para el guerrillero argentino, éste también. Sin molestarse
en averiguar
por qué motivo Castro revive al Che a quien sacó de
Cuba con el
propósito que pereciera en una empresa que no podía
triunfar como era la
conquista de Hispanoamérica para el comunismo y el antiamericanismo,
el
sandinismo lo secunda. Es una obediencia ciega.
Castro sabe que el reconocimiento póstumo a la fama del Che,
mengua la
que él ha pretendido fabricarse, pero no encuentra otro asidero;
y
además, la fama del rival que reconoce, es la de un muerto.
Pero, no hay
otra forma de fortalecer al régimen castrista que agoniza.
Para que Castro se haya decidido glorificar la fama de Guevara a
costa
de su ya deteriorada imagen, nos indica que muy mal deben andar
las
cosas dentro de Cuba. De eso no hay la menor duda. Aun sin eso,
la
imagen del argentino, tiende en el tiempo a opacar la de Castro.
Cuando el FSLN ha anunciado que erigirá una estatua a Guevara,
el pueblo
ha protestado con fuertes razonamientos lógicos. Fuera de
los medios
sandinistas y prosandinistas, la prensa en general y el pueblo ha
dicho
no a la idea. Con razón. Si no se aguanta más al FSLN,
menos a otro
guerrillero extranjero. Y si el sandinismo apenas se puede mantener
políticamente, menos que pueda imponer la estatua de un guerrillero,
aunque éste en verdad esté muy por encima de los nueve
Comandantes que
la "Dirección General, ordene".
Si Castro se opaca con la gloria del Che, los sandinistas también,
porque éstos han resultado ser "guerrilleros de juguete".
La última
prueba la acaba de dar el eterno candidato del FSLN, Daniel Ortega,
a
quien el Presidente Arnoldo Alemán ha dicho que acabe de
enmontoñarse si
quiere derribar al gobierno, lo cual Ortega jamás hará
--repite la gente
que lo conoce bien-- por ser un "guerrillero de juguete".
Al rescatar la figura del Che para la revolución que fenece
en Cuba,
Castro está demostrando con una evidencia que no admite dudas,
que es el
único que le puede dar oxígeno por un corto tiempo
más, pero no le
garantiza más permanencia que la que las circunstancias que
lo rodean le
puedan permitir.
Ni una estatua del Che le daría más aliento al sandinismo
que se sepulta
bajo el peso de sus propios, diarios y crecientes errores. Tiene
medios
que lo mantienen vivo en la propaganda, pero en realidad cada día
lo
están políticamente menos. Un régimen derrotado
tan aplastantemente en
dos elecciones generales y que como atractivo político futuro
pregona la
guerra a un pueblo que no la quiere más y prefiere desesperadamente
la
paz y el tragajo cotidiano, no tiene futuro, con estatua o sin estatua
del Che Guevara.
El tiempo se encarga de colocar las cosas en su lugar a pesar del
esfuerzo planificado que se emplea para que resulte de otra manera.
En
Cuba, la figura del Che empequeñece y con el tiempo reemplazará
a la de
Castro cuando se estudie al verdadero revolucionario hispanoamericano;
y
en Nicaragua, la pérdida de vigencia de Castro hará
desaparecer la del
sandinismo que tuvo la pretensión de ser igual a su protector
y mentor.
Por eso se viene asegurando desde hace tiempo que el sandinismo
sólo
tiene vida mientras el régimen de Castro lo oxigene.
En Nicaragua se recuerda bien la frase de Guevara sobre el odio
revolucionario (porque sigue vigente en el país), que menciona
Carlos
Alberto Montaner en su artículo "La venganza del Che Guevara"
(La Prensa
10/10/97): "el odio como factor de lucha; el odio intransigente
al
enemigo, que impulsa más allá de los límites
naturales al ser humano y
lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina
de
matar". Que es lo que está predicando el FSLN por medio de
su Secretario
General en estos días, sin reconocer que en la democracia
que se vive de
nuevo en Nicaragua no hay enemigos, sino adversarios políticos.
En el supuesto que el sandinismo lograra erigir una estatua al
guerrillero, que ya está en una estampilla argentina, su
destino --como
el de todas las estatuas-- es el olvido. Ni siquiera la de los grandes
próceres se recuerda y visita sino solamente en fechas señaladas.
O
quizás recordaría a los nicaragüenses la vigencia
del feroz odio
revolucionario del FSLN en las próximas elecciones generales.
----------------
Diario las Americas http://www.diariolasamericas.com
Edición del 17 de Octubre, 1997
"Como anteriormente murieron en
Africa y otros frentes donde había fracasado el argentino,
que no era
médico, aunque posaba como tal; que no era patriota, y mucho
menos un
reivindicador,"
Los Huesos del Che
Por Armando Pérez Roura
Desde hace meses, el circo alrededor de la figura siniestra del
argentino Ernesto Che Guevara no ha cesado en todo el continente.
De un
aventurero cargado de hechos criminales se ha tejido la trama novelesca
de un personaje que mientras vivió, no albergó ningún
tipo de
sentimiento humano que merezca recordación.
Los pueblos que fueron agredidos después que se hizo realidad
el mal
llamado "triunfo" de la revolución cubana, se han visto "bombardeados"
por el aparato propagandístico donde confluyen escritores,
periodistas e
historiadores, que forman el circo de los intelectuales, que fueron
enamorados por las invitaciones que procedían de La Habana;
o que en sus
propios países inspiraban los miembros de la nomenclatura
comunista o el
ala de la izquierda radical.
El personaje motivó libros que fueron editados por importantes
casas...
El Che Guevara ofrecía un buen tema para ganar fama y dinero
de esos
intelectuales, que con su talento, han prestado un flaco servicio
a la
verdadera historia de la vida de este desalmado sujeto que no sintió
jamás afecto alguno por otro semejante.
La represión en Cuba contra los indefensos disidentes o periodistas
independientes ha sido brutal, y continuará, aún cuando
estén insepultos
los huesos llegados desde Bolivia. El Che sigue haciendo daño
30 años
después de que fuera ejecutado por invadir un país
que --como Bolivia--
no se dejó engatusar por las mentiras de los camaradas rojos.
Allí murieron decenas de militares que, cumpliendo con su
deber, lo
enfrentaron con las armas en la mano. Como anteriormente murieron
en
Africa y otros frentes donde había fracasado el argentino,
que no era
médico, aunque posaba como tal; que no era patriota, y mucho
menos un
reivindicador, aunque ahora el presidente de su país, Carlos
Saúl Menem,
le dedique una emisión de sellos de correos. Su "personalidad"
la
demostró en la patria de José Martí, cuando
al frente de la Fortaleza de
La Cabaña, fusilaba día y noche, sin pruebas, para
hacer "fuerte" a la
revolución comunista; como le expresara una vez a un joven
capitán
rebelde, quien le dijo que allí se estaban cometiendo crímenes
con los
que no estaba de acuerdo, la respuesta de Guevara, con su acento
argentino y su frase coloquial, fue: "Che, tú no sabes lo
que tiene que
hacerse para profundizar una revolución..."
Como en la historia de la antigua Roma, ahora no solamente al cubano
de
hoy, sino a nivel internacional, el régimen y su malvado
déspota, Fidel
Castro, le ofrecen el espectáculo que necesitaban los que
regían el
destino de aquellos pueblos. "Pan et Circense", decían los
césares del
grupo de los cínicos (que no fueron pocos) durante el milenio
de "Pax
Romana". El tirano de Cuba ha hecho suya la última recomendación:
"Circo". Ya que el pan brilla por su ausencia desde hace treinta
y siete
años.
El circo en esta ocasión ha sido levantado con un montón
de huesos a
quienes los sicarios del régimen reverencian como si fuera
Teresa de
Avila.
Hubo una vez una infanta española, hija mayor de los reyes
católicos,
llamada Juana y apodada "La Loca", que terminó guardada en
una torre
castellana por orden de su propio hijo, el rey Carlos I de España,
--y
al mismo tiempo emperador de Alemania con el nombre de Carlos V--.
¿Las
razones para semejante acción? La locura. Cuando murió
Felipe "El
Hermoso" de Harsburgo, a la pobre infanta de España se le
ocurrió pasear
su cadáver --ya convertido en carrona-- en una suntuosa carroña
por
todas las regiones del reino, acompañándolo en un
loco periplo sin dejar
de llorar.
Ahora Juan "El Loco", emperador de Cuba, está paseando los
huesos de
varios indios del altiplando, pregonando a los cuatro vientos que
los
mismos pertenecen al asesino internacional Ernesto Guevara y a algunos
compañeros de aventura. La exaltación del crimen en
la historia de un
psicópata que no tuvo otro logro en su vida que el de morir
para bien
del género humano.
El pueblo con las tripas vacías ve pasar un mito que nunca
existió y
unos huesos que tampoco pertenecieron a ese mito. Una verdadera
vergüenza y otro oprobio para Cuba.
El manifiesto contestatario La Patria es de Todos, tiene, en uno
de sus
magníficos párrafos, una observación lapidaria:
"El hombre no puede
vivir de la historia". Naturalmente que en este caso se trata de
que "el
hombre no puede vivir de un mito".
Como ya no puede ofrecer nada, absolutamente nada, el viejo tirano
que
vive de espaldas al futuro y a la historia, se dirige al pasado
que él
creó, cuya mayoría, nunca existió, para tratar
de distraer el hambre que
retuerce las tripas vacías del cubano.
Esta es la razón del por qué Fidel Castro, vestido
en esta ocasión de
Juan "El Loco", pasea los huesos de varios indios bolivianos, pregonando
que pertenecieron al atorrante argentino que fuera el asesino de
centenares de cubanos.
No hay otro secreto ni otra lógica; y esto seguirá
encarrilado en la
misma locura, hasta que la locomotora se descarrile y muy pronto,
mucho
más pronto de lo que ellos se imaginan.
Cultivo una rosa blanca,,,,,,
En julio como en enero,
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
El corazon con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo,
Cultivo una rosa blanca.
Jose Marti.
Puede una gota de lodo,,,,
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor obscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por mas que lo manche el cieno.
Ruben Darío