No Robin Hood
Thursday, October 16, 1997; Page A18
The Washington Post
IN LIFE, Ernesto "Che" Guevara was, after his success in helping Fidel
Castro make the Cuban revolution, a failure. The other would-be revolutions
embraced by this Argentine-born ideologue crumbled. But in death he
blossomed as a symbol of youthful daring and utopian aspiration in a global
movement -- communism -- that came to be completely discredited yet
survives in Cuba and a few other countries and in the minds of a diaspora
of incurable romantics and unrepentant commissars. Some of his remains,
found in a secret Bolivian grave and returned to Cuba last July, are at the
center of Havana's current commemoration of the "30th Anniversary of the
Death in Combat of the Heroic Guerrilla and His Comrades."
A country chooses its own heroes. Yet it was not "Cuba," in the sense of an
entity representing an inarguably valid popular will, that installed Che
Guevara in his adopted country's pantheon. It was a self-appointed Marxist
elite, which first found a use for him as a guerrilla leader making and
exporting revolution and then found further use for him as a fixture of
state propaganda. For that latter role, he had just the right attributes,
being glamorous, audacious, given to spouting idealistic slogans,
self-sacrificing, young (39 when he died in 1967) and -- perhaps best of
all -- dead and hence no threat to the ruling circles.
He was also something else: a killer who executed "traitors" in his own
ranks and boasted of winning peasant support by "planned terror," a
believer "in the revolution" who gave a gloss of intellectuality and social
justice to the pursuit of single-party power, and a man who hated his
political enemies and thereby felt empowered to destroy them. It seems a
just irony that this man who claimed to be "with the people" finally was
turned in to the Bolivian army by the very peasants in whose name he was
attempting a revolution.
All this might be no more than a historical footnote but for the fact that
the Cuban regime Che Guevara served is still in power and still using him
for its own anti-democratic ends. Indeed, his simultaneous success as a
contemporary pop icon seems to be bestowing on him a good deal more than
the fabled 15 minutes in the public eye. A pity, then, that he is not seem
more widely and clearly for what he was: not the Marxist Robin Hood of myth
but someone who did his country, and not only his country, much harm.
© Copyright 1997 The Washington Post Company
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Publicado el domingo, 19 de octubre de 1997 en El Nuevo Herald
El `Che' no fue un Robin Hood
Reproducimos un editorial publicado por el diario `The Washington Post'
en su edición del jueves 16 de octubre.
En vida, Ernesto Che Guevara fue, luego de su éxito en ayudar a Fidel
Castro a llevar a cabo la revolución cubana, un rotundo fracaso. Las
otras planeadas revoluciones que apoyó este ideólogo argentino se
desmoronaron. Pero tras su muerte, el Che cristalizó como un símbolo de
la osadía juvenil y de la aspiración utópica por un movimiento global
--el comunismo-- que aunque ya cayó en un total descrédito, todavía
sobrevive en Cuba y en otros pocos países así como en las mentes de una
diáspora de incurables románticos y comisarios impenitentes.
Algunos de sus restos, hallados en una tumba secreta en Bolivia y
devueltos a Cuba el pasado mes de julio, son ahora el centro de la
conmemoración en La Habana del ``Treinta Aniversario de la Muerte en
Combate del Guerrillero Heroico y sus Camaradas''.
Cada país escoge sus propios héroes. Sin embargo, no fue ``Cuba'', en el
sentido de totalidad que representa una inobjetablemente válida voluntad
popular, la que colocó al Che Guevara en su panteón nacional adoptivo.
Fue una elite marxista autoproclamada que primero lo utilizó como líder
guerrillero para hacer y exportar la revolución, y luego le encontró un
nuevo uso como objeto de la propaganda del estado.
Para este último papel, el Che poseía los atributos perfectos. Era
glamoroso, audaz, lanzaba lemas idealistas a borbotones, se había
autosacrificado en plena juventud (al morir, en 1967, tenía 39 años) y
--quizás lo mejor de todo-- ya está muerto y no representa por tanto
amenaza alguna para los círculos del poder.
Pero el Che fue también algo más: un asesino que ejecutaba a
``traidores'' en sus propias filas y se llenaba la boca para proclamar
que se granjeaba el apoyo de los campesinos mediante un ``terror
planificado''. Fue un fiel creyente ``en la revolución'' que aportó un
barniz de intelectualidad y justicia social al empeño por consolidar el
poder de un partido único; y fue también un hombre que odió a sus
enemigos políticos y se sintió fortalecido por ese odio en su afán de
destruirlos.
El Che fue también un asesino que ejecutaba a `traidores' en sus propias
filas y lograba el apoyo de los campesinos mediante un `terror
planificado'.
Parece por ello una justa ironía que este hombre que afirmaba estar
``con el pueblo'', finalmente haya sido entregado al ejército boliviano
por los mismos campesinos en cuyo nombre él intentaba fraguar una
revolución.
Todo esto no sería más que un detalle histórico si no fuera por el hecho
de que el régimen cubano al que el Che Guevara sirvió sigue todavía en
el poder y continúa utilizándolo para sus propios fines
antidemocráticos. Ciertamente, su éxito simultáneo como un icono pop
contemporáneo parece estarle otorgando muchísimo más que los famosos 15
minutos de popularidad. Es una pena entonces que el verdadero Che no sea
visto de una forma total y clara, tal y como era: no como el Robin Hood
marxista del mito, sino como alguien que le hizo mucho daño a su país, y
no sólo a su país.
© The Washington Post Company
Copyright © 1997 El Nuevo Herald
El Che era un asesino
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Washington -Octubre 17-(AFP)-- El heroe de la revolucion cubana Ernesto Che
Guevara era un ``asesino'' que ``causo mucho daño'' dentro y fuera de Cuba, y
no un ``Robin Hood'' marxista, como lo presentan sus admiradores y el gobierno
de La Habana, afirmo el jueves el diario Washington Post.
En un editorial, el influyente rotativo presento su propia vision del lider
guerrillero argentino-cubano, muerto hace 30 años y cuya memoria es
homenajeada desde hace una semana en Cuba y el resto del hemisferio.
``Durante su vida, Ernesto `Che' Guevara fue, tras ayudar con exito a Fidel
Castro a hacer la revolucion cubana, un fracaso. Las demas tentativas de
revolucion impulsadas por el ideologo de origen argentino se desmoronaron'',
dice el diario.
Sin embargo, afirma, la figura del `Che' sobrevivio como un mito ``en las
mentes de una diaspora incurable de romanticos y comisarios del pueblo
impenitentes''.
Che Guevara ``era algo mas: un asesino que ejecutaba a los `traidores' en sus
propias filas y se ganaba el apoyo de los campesinos mediante `terror
planificado' '', asegura el diario.
Segun el Washington Post, el lider guerrillero ejecutado en 1967 en Bolivia
tras un perativo montado por la CIA y el gobierno boliviano, ``odiaba a sus
enemigos politicos y se estimaba autorizado a destruirlos''.
``Es una pena, por lo tanto, que no se le considere ahora lucidamente como lo
que era: no un mitico Robin Hood marxista, sino alguien que hizo mucho daño,
dentro y fuera de su pais'', concluyo el rotativo norteamericano.