
i tienes varias libras demás en el cuerpo y deseas deshacerte
de ellas te voy a recomendar una dieta que en pocos días
vas a notar el resultado. Te garantizo que vas a perder unas quince
libras como mínimo.
Esta no es una dieta como las que recomiendan en la televisión o en las revistas ya que no tienes que sustituir el desayuno y el almuerzo con agua achocolatada para luego darte tremendo atracón durante la cena. Después de pasar una gran parte del día sin echarle nada sólido al estómago sino el purgante de chocolate, te vas a ver obligado a establecer residencia permanente en el baño.
Tampoco se trata de una dieta basada en ingerir agua con la ansiedad de un elefante o comer arroz hasta que los ojos se tornen oblicuos como los chinos.
Unos años atrás mi esposa y yo concluimos que la mucha comida puertorriqueña consumida por los siglos de los siglos habían puesto unas cuantas libras extras en los pequeños cuerpos que Dios nos dio. Decidimos restringir el consumo diario a unas 1,500 calorías suplementando con jugo de toronja sin azúcar cada vez que el hambre nos picaba las tripas.
Al cabo de tres meses habíamos perdido unas quince libras cada uno; nuestros cuerpos se habían reducido a una armazón débil fácilmente derribada por un soplo del viento y el zumo de las toronjas nos había encogido los labios a semejanza del trasero de un pollo. Nuestro aspecto era cadavérico. Las amenazas de nuestros tres hijos divorciarse de nosotros y las críticas e insinuaciones de las amistades lograron que descartáramos aquella dieta.
Regreso a la promesa que comencé al principio.
La dieta que te voy a recomendar requiere sacrificio, mucho sacrificio de tu parte y de tus seres queridos. Ellos son indispensables para tu soporte moral.
El primer paso para lograr rebajar de peso en pocos días es contraer una enfermedad que te meta de cabezas en una cama por unos diez días. Para que el régimen sea efectivo debes pedir que te recluyan en un hospital. No te quedes en tu casa porque no van a permitir que te mueras de hambre. En el hospital se encargarán de prohibir toda clase de alimentos que acostumbras a darle al cuerpo y que según ellos han contribuido a crear la situación que te aflige.
Cuando sufrí el primer infarto cardíaco me recluyeron en un hospital privado por unos tres días. Allí fui desprovisto de toda clase de alimentos sólidos, líquidos o intravenosos. Pedí que experimentaran alimentarme por enema lo cual fue rehusado debido a mi debilidad física. ¿Ves aquí la ironía?
A instancias mías fui trasladado a un hospital militar cercano (soy retirado de las Fuerzas Armadas) donde intentaron seguir la misma pauta que en el civil. Ya llevaba tres días privado de toda clase de alimento con la excepción de una agua amarilla disfrazaba de caldo de pollo que forzaba a mi estómago aceptar en vez de desayuno, almuerzo y cena. Quien te escribe prefirió morir de otra calamidad que no fuera el hambre.
Mi tenacidad tuvo su fruto. Los doctores militares decidieron acompañar el agua amarilla (entiéndase como caldo de pollo) con gelatina de color verde y salsa de manzana sin azúcar. Ya al cuarto día de mi estancia en ambos hospitales estaba harto del supuesto caldo de pollo, la gelatina y la salsa. Cuatro años luego del primer infarto aún rehuso que se mencione en mi presencia o se me sirva c.g. y s. (caldo, gelatina y salsa).
Diez días bajo ese régimen alimenticio fui enviado a mi hogar. Dejaba detrás de mí quince libras de gordura, el sabor a todo alimento que mi paladar otrora disfrutara y la dignidad de un ser humano acostumbrado a la higiene personal diaria -en aquellos diez días de reclusión fui permitido un baño bajo la supervisión de una enfermera yanqui cuyos músculos nada envidiaban a los del señor Stallone.
Detrás de toda esta prédica existe un mensaje el cual espero hayas vislumbrado: si deseas perder una gran cantidad de peso en pocos días atiborra de colesterol las arterias que suplen de oxígeno al corazón provocando un paro cardiaco. Esto lo consigues alimentando tu cuerpo con comidas grasosas, saladas y repletas de colesterol. Si fumas, aumenta la cantidad de cigarrillos que consumes diariamente; si trabajas deja que el estrés acabe con tus nervios y contigo y si no te gusta escuchar consejos no leas este artículo. Las probabilidades de que pierdas todo el peso de tu cuerpo están conectadas en proporción directa con la muerte.
Buena suerte con tu dieta.