
abes qué pienso hacer si me gano la lotería? Hacen más de 15 años que existe la lotería en el estado donde resido y desde sus comienzos muchos de los ganadores además del dinero han recibido un saco de problemas.
En un programa televisado celebrando el décimo aniversario de la lotería un fulano lloraba ante las cámaras alegando que su familia había derrochado todo el dinero excepto una sortija de diamantes valorada en 10 mil dólares que él mostraba al público. ¿Premio recibido? Dos millones de dólares. Otro individuo habló de los muchos sitios visitados por él y su esposa luego de ser el ganador de cuatro millones cinco años después de haber sido legalizada la lotería en Ohio. En su último viaje a España la doña se le fue con otro fulano (anglo, no español) dejándolo corto por dos millones gracias a la ley de divorcio (la que dice que los bienes hay que partirlos por la misma mitad). El gringo se pegó en la lotería sin haber jugado.
En estos días que escribo este ensayo una mujer está metida en problemas con la ley tras ser acusada de contratar a un agente encubierto para que pusiera a dormir por los siglos de los siglos a su marido. La fulana fue la ganadora de un premio mayor en la lotería y rehusaba compartirlo con su media naranja.
Ahora bien, antes de ser favorecidas por la suerte ganándose un premio en la lotería muchas personas hacen un cúmulo de promesas, las que si fueran a cumplirlas les dejarían con dinero suficiente para pagar la renta. "Si me pego en la lotería voy a acabar con el hambre en la ciudad. No va a haber un niño pobre que se acueste con el estómago vacío. Le voy a dar tanto a las iglesias, tanto a las caridades públicas, tanto a cada uno de mis doce hijos e hijas, tanto para la educación de mis 28 nietos y lo que me quede es para mi mujer y yo darnos vida de reyes".
"Señor (de rodillas implorando a Dios), si pones tu mano para que me gane el gordo te prometo velar por los huérfanos, los desamparados, los ancianos asilados, los refugiados en Bosnia y la Palestina; encontrar una cura para el SIDA, el catarro, las diarreas bravas ...". Una vez el dinero se encuentra en el banco a nombre del ganador las promesas se esfuman como la bruma en una mañana soleada de verano. Se convierten en fieles creyentes de Nuestra Señora de los Chavos y de nada más.
¿Sabías que la tajada más grande del premio mayor se la lleva el Gobierno Federal disfrazada de impuestos por ganancias? Es lo primero que sacan antes de entregarte lo poco que te corresponde, que en resumidas cuentas no es cáscara de batatas si recuerdas que empezaste con un dólar (aquí en Ohio).
Es hora de decirte en 200 palabras o menos lo que yo haría si me gano el premio grande en la lotería ya sea de Ohio o de cualquier otro estado. Luego de estar completamente seguro que no estoy teniendo una pesadilla comprobado por los muchos pellizcos que me he dado y recordando los consejos de mi cardiólogo, voy a tratar de estar lo más calmado posible cuando le dé la noticia a mi esposa:
Yo:-¡Adivina qué!
Mi doña:-¿Qué?
Yo:-¡Adivina!
Mi doña:-Nos mudamos pa' Orlando.
Yo:-Todavía. Adivina otra vez.
Mi doña:-Nos ganamos la lotería.
Yo:-Wow! (anglo para:¡Carajo!) ¿Cómo lo adivinaste?
Mi doña:-Soy parte de tu pesadilla.
Yo:-¡Deja la vaina!
Ya sabes qué voy a hacer si me pego en la lotería: notificar a mi esposa de nuestra buena suerte, entre los dos trazar un plan que nos permita cumplir con nuestras obligaciones de padres, abuelos, hijos, hermanos, fieles creyentes y buenos ciudadanos. Con lo que nos sobre: ¡mudarnos para Orlando y darnos una vida de reyes!
Y los sueños, sueños son; escribió don Pedro Calderón de la Barca.