
"Estimado señor Ortiz:
¿Ha pensado usted los problemas que su esposa tiene que enfrentar
si usted no ha hecho por adelantado los arreglos para su entierro?
Diez años atrás los gastos de un funeral montaban
a unos $2000 dólares incluyendo el panteón. Hoy
día la inflación económica ha triplicado
el monto a tal extremo que muchas veces es imposible para una
viuda satisfacer la deuda del funeral que su difunto esposo no
tuvo la oportunidad de planear mientras estaba vivo.
Sabemos que usted es un esposo responsable, que le preocupa
dejar a su esposa en una situación que pueda mermar el
poco dinero que usted le haya dejado.
La Funeraria SUEÑO ETERNO ha diseñado un cómodo
plan que le permite hacer los arreglos de antemano para que su
agobiada viuda no tenga que preocuparse cuando a usted le llegue
la hora de entregar su alma al Gran Creador.
Si nos llama al número de teléfono que incluimos
le enviaremos completamente gratis nuestro panfleto titulado:
MUERASE TRANQUILO en el cual le indicaremos cómo puede
suscribirse a nuestro conveniente plan.
Recuerde, señor Ortiz, que una onza de prevención
equivale a una libra de futuros malos ratos.
La carta es firmada por Hipólito Formaldehído, presidente
de la agencia fúnebre quien tiene títulos de taxidermista
(embalsamador) y de incendiario (cremador).
Día tras día recibo piezas de correspondencia parecidas
en sus intenciones pero ésta en particular me ha preocupado
inmensamente por varias razones:
Gracias por preocuparse, señor Formaldehído a nombre
de mi futura agobiada esposa y en el de este eventual finado pero
mis planes para mi desaparición de este mundo no incluyen
su funeraria, cremación o ser enterrado en un panteón.
El Gobierno Francés guarda en sus archivos la carta que
les envié ofreciendo mis servicios voluntarios como conejillo
de Indias para una de sus explosiones nucleares.
Sólo me preocupa saber quién va a pagar mi pasaje
a Francia.
l cartero acaba de entregarme la siguiente carta: