l cartero acaba de entregarme la siguiente carta:

"Estimado señor Ortiz:

¿Ha pensado usted los problemas que su esposa tiene que enfrentar si usted no ha hecho por adelantado los arreglos para su entierro?

Diez años atrás los gastos de un funeral montaban a unos $2000 dólares incluyendo el panteón. Hoy día la inflación económica ha triplicado el monto a tal extremo que muchas veces es imposible para una viuda satisfacer la deuda del funeral que su difunto esposo no tuvo la oportunidad de planear mientras estaba vivo.

Sabemos que usted es un esposo responsable, que le preocupa dejar a su esposa en una situación que pueda mermar el poco dinero que usted le haya dejado.

La Funeraria SUEÑO ETERNO ha diseñado un cómodo plan que le permite hacer los arreglos de antemano para que su agobiada viuda no tenga que preocuparse cuando a usted le llegue la hora de entregar su alma al Gran Creador.

Si nos llama al número de teléfono que incluimos le enviaremos completamente gratis nuestro panfleto titulado: MUERASE TRANQUILO en el cual le indicaremos cómo puede suscribirse a nuestro conveniente plan.

Recuerde, señor Ortiz, que una onza de prevención equivale a una libra de futuros malos ratos.

La carta es firmada por Hipólito Formaldehído, presidente de la agencia fúnebre quien tiene títulos de taxidermista (embalsamador) y de incendiario (cremador).

Día tras día recibo piezas de correspondencia parecidas en sus intenciones pero ésta en particular me ha preocupado inmensamente por varias razones:

  1. ¿Quién les dio mi nombre para que me escribieran?

  2. ¿Cómo saben ellos que voy a necesitar sus servicios? ¿Acaso saben algo que yo no sé o es que tienen conexiones "allá arriba"?

  3. ¿Qué les hace pensar que yo soy un esposo responsable y pienso dejarle mucho o poco dinero a mi doña? ¿Qué tal si me da la real gana de gastar mi dinero en Orlando y no dejar un chavo prieto cuando se aparezca la flaca a buscarme? ¿Cómo me van a enterrar? Horizontal, supongo.

  4. Digamos que decido que mi cuerpo sea pasto de las llamas, ¿qué garantías hay de que aquellas cenizas son las mías y no las de un perro u otro animal que hayan quemado para "engatusar" a mi desconsolada viuda? Tan pronto meten a uno en el horno adiós fulano de tal y como bien podría decir la canción: sólo encuentro cenizas de lo que tú fuiste.

  5. Seamos realistas, ¿qué persona con dos dedos de frente y buena salud se preocupa porque algún día se va a morir y no ha planeado los arreglos para su funeral? Estas preocupaciones son las que conducen al estrés que fácilmente puede crear un infarto con resultados funestos (que es el deseo de todas las funerarias).

Gracias por preocuparse, señor Formaldehído a nombre de mi futura agobiada esposa y en el de este eventual finado pero mis planes para mi desaparición de este mundo no incluyen su funeraria, cremación o ser enterrado en un panteón. El Gobierno Francés guarda en sus archivos la carta que les envié ofreciendo mis servicios voluntarios como conejillo de Indias para una de sus explosiones nucleares.

Sólo me preocupa saber quién va a pagar mi pasaje a Francia.