El Milagro de la Salvación

-Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)


Como se recibe el milagro de la salvación?

La salvación comienza creyendo, recibiendo con fe, la palabra de Dios.

Esta palabra nos dice que Dios envió a su Hijo para darnos vida eterna (I Juan 5:11-12 ), que murió para salvarnos (I Tim.1:15 ), que su sangre nos limpia de todo pecado (I Juan 1:7 ) y que resucitó de entre los muertos (I Cor. 15:117). Esta es la fe del Cristiano.

Jesuscristo es el único mediador entre Dios y los hombres, "y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos". (Hechos 4:12 ); (1timoteo 2:5).

"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida , sino que la ira de Dios está sobre él". ( Juan 3:36)


En que consiste la salvación?

El milagro de la salvación consiste en quedar totalmente limpios de nuestros pecados, es pasar de la obscuridad al camino de luz que es Cristo, es nacer de nuevo (Juan 3:3-7), es el pasar de muerte a vida eterna, al aceptar que Jesucristo es nuestro único salvador.

La Biblia nos enseña de la gran obra de Dios para salvar la humanidad: "Aún estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo y juntamente con El nos resucitó (Efesios 2:5). Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe. (Efesios2: 8).

La salvación es un nacimiento espiritual (Juan 1:12-13); pero como todo ser que nace, o como toda semilla que brota y que trae la vida dentro de sí, necesita alimentarse para subsistír, para crecer y dar frutos. Porque, si bien no nos salvamos por obras, porque la salvación no es por méritos propios, sí debemos saber que al recibír a Jesús con verdadera fe; permanecemos con él , orando, escuchando y leyendo la palabra de Dios, (Esto es alimentándonos por medio de Su palabra), entonces la pondremos por obra, por lo cual llevaremos frutos, muchos o pocos, de acuedo a la fe que actúa en nosotros.

Así como fisicamente y mentalmente cumplimos un proceso de maduración, asi de igual manera espiritualmente. Como de niños necesitamos leche para crecer; nuestro alimento espiritual es la palabra de Dios. (Hebreos 5:12-13)

La mejor manera de entender este proceso espiritual es por medio de la parábola del sembrador.

La semilla es la palabra de Dios y el terreno es tu corazón. Cuando la semilla cae en buena tierra, brota, crece y da buen fruto.

Oid: He aqui el sembrador salió a sembrar y al sembrar aconteció que una parte cayó junto al camino y vinieron las aves y las comieron.

- Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra, pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raiz se secó.

- Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.

- Pero otra parte cayó en buena tierra y dio fruto, pues brotó y creció y produjo a treinta, a sesenta y a ciento por uno.

Y les dijo: No sabéis esta parábola? Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?

El sembrador es el que siembra la palabra.

-Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen viene satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.

- Estos son así mismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan.

- Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

- Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. ( Marcos 4:3-20 )

He leído muchas veces esta parábola, realmente no recuerdo cuantas, solo que cada vez que vuelvo a leerla encuentro o descubro nuevas cosas en ella que me hacen entenderla cada vez mejor; y es por esto que creo importante compartír contigo lo que me descubrió ahora que la escribía para ti.

Dios ya ha hecho todo para que tu te salves, aún mas el toca a tu puerta muchas veces, para que lo recibas (Rev 3:20), creas su palabra; solo hay una cosa que te aparta de él, y eres tu mismo, tu corazón.

Y si bien es cierto que tenemos un adversario, satanás, y que es necesario saberlo para cuidarnos de el, (Efesios 6:-16), tambien es cierto que que si sometidos a Dios, le ponemos resistencia se irá de nosotros (Santiago 4:7).

En la parábola Jesús nos muestra 4 clases de corazones:

-El corazón que es como el camino, es el que fué pisado, lastimado muchas veces , se ha hecho duro y la semilla no alcanza siquiera a penetrarlo y por esto no brota; estas son personas que se han entregado al mal, y solo piensan en la propia satisfacción, sienten odio por otras personas y encuentran siempre una justificación para ello.

Es facil para satanás robar lo que se siembra en estos corazones.

-El corazón que es como los pedregales, es el corazón que tiene partes duras, pero tambien partes blandas, donde hay buena tierra pero no suficiente para que la palabra produzca raices y se afirme, la semilla brota pero no crece;estas son personas que quieren hacer bien de vez en cuando, pero su corazón es mas duro que blando, y hacen mas mal que bien , al igual que el anterior, solo piensan en si mismo al principio hace daño a otros sin quererlo, pero con el tiempo se endurece más y ya no les importa si al buscar beneficio propio hace daño a otros para conseguirlo. Cometemos adulterio porque nuestra pareja no nos satisface, o nos divorciamos porque no somos felices, o las tristezas nos llevan al licor etc, o robamos en una tienda porque no lo vemos tan mal, o decimos mentiritas para conseguir un trabajo o negocio etc.

-El corazón que es como el terreno con espinos, es un buen corazón, ha recibido la palabra, y comienza a crecer, pero los afanes de la vida, crecen tambien, queremos una carrera para triunfar, queremos una casa, carro etc.; Y no es que el desear estas cosas este mal, (Mateo 6:25-34), sino que en el afán de conseguir estos sueños, ahogamos la palabra y no damos fruto; no es Dios el primero en nuestras corazones, todavía llevamos el control de nuestras vidas y crece tanto el deseo de propia satisfación que terminamos mal; El mejor ejemplo lo encontramos en el pasaje de Lucas 18:18-23 acerca del joven bueno y adinerado:

-Maestro bueno qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: Los mandamientos sabes, no adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre (mandamientos del amor a tu projimo. Mateo 22:39). El joven respondió: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. Oyendo Jesus le dijo: Aún te falta una cosa:

Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás tesoro en el cielo, y ven y sígueme.

oyendo el joven esto se fue muy triste porque era muy rico. (mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas, Mat.22:37-38, que aún muchos de los que nos creemos buenos, no cumplimos).

-El corazón que es buena tierra , es el que se entrega sin reservas a Dios, a su servicio, que pone a Dios primero que cualquier cosa o persona, incluso así mismo. Y por esto da buen fruto.

Dios es poderoso para cambiar un corazón duro y hacerlo nuevo (Ezequiel 36:26).

Por eso si reconoces la dureza en tu corazón, pídele a Dios que te lo cambie y él lo hará, estará feliz de hacerlo; es solo que él no quiere robots, El quiere una relación con nosotros, quiere hijos que estén dispuestos a quererlo y amarlo, El nos creó con la libertad de escoger.


Que debemos hacer para asegurar esa salvación que hemos recibido por fe?

La clave es "Entrega". Pues así podemos tener el corazón limpio de espinas, es la única manera que Jesús pueda actuar a través de nosotros y hacernos útil para su obra. Tenemos que reconocer que solos no podemos, que aunque intentemos ser buenos, caemos muchas veces, hacemos daño, porque todo pecado se origina en el egoismo.

Y llamando a al gente y a sus dicipulos les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. (Marcos 8:34).

Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no pode ser mi discípulo. ( Lucas 14:33).

Permaneced en mí y yo en vosotros, como el pámpano ( retoño de la vid ) no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la vid , así tampoco vosotros, si no permaneceís en mí.

Yo soy la Vid ,vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en el, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece será echado fuera como pámpano y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. (Juan 15:4-6).

Hay que permanecer en esa entrega hasta el fín. (Mateo 24:13)

Dios sabe que para perseverar en su camino es necesario un esfuerzo contínuo de nuestra parte, por esto El premia al que lo logra. (Mateo 24:13). Pero hasta en eso, que es nuestro único trabajo, El nos dice que confiemos en su ayuda (Prov.3:5-6), pues El está siempre con nosotros. (Mateo 28:20)

Y nos guia por medio del Espiritu Santo. (Juan 16:13)


 

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