Adiós, amigo del alma,
hasta el cielo... |
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TESTAMENTO ESPIRITUAL DE
JUAN PABLO II
Todo tuyo soy
"...si vivimos, vivimos para el Señor;
y si morimos,
morimos para el Señor" (Rom 14, 8)
*Traducción no oficial, efectuada por el
VIS, del testamento espiritual del Santo
Padre Juan Pablo II, publicado el jueves
7 de abril del 2005 en traducción italiana
del original polaco. |
Recuento cronológico de Juan Pablo II:
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Libros escritos por Juan Pablo II
El sufrimiento: camino de liberación
Vivir en adhesión a la voluntad divina
Vocación a la santidad
Encíclica: Iglesia de Eucaristía (resumen)
Libros, devociones, documentos, encíclicas
sobre la Eucaristía
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TESTAMENTO ESPIRITUAL DE JUAN PABLO II
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otus Tuus ego sum (Todo tuyo soy)
En el Nombre de la Santísima Trinidad. Amén.
"Velad porque no sabéis en qué día vendrá
vuestro Señor" (cf.Mt 24, 42), estas
palabras me recuerdan la última llamada,
que vendrá en el momento que quiera el Señor.
Quiero seguirle y deseo que todo lo que forma
parte de mi vida terrenal me prepare a este
momento. No sé cuando llegará, pero como
todo, también deposito este momento en las
manos de la Madre de mi Maestro:
Totus Tuus. En sus manos maternas lo dejo
todo y a todos aquello con quienes me ha
ligado mi vida y mi vocación. En esas manos
dejo sobre todo a la Iglesia y también a
mi nación y a toda la humanidad. A todos
doy las gracias. A todos pido perdón. Pido
también oraciones para que la misericordia
de Dios se muestre más grande que mi debilidad
y mi indignidad. |
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Durante los ejercicios espirituales he releído
el testamento del Santo Padre Pablo VI. Su
lectura me ha llevado a escribir el presente
testamento.
No dejo tras de mí propiedad alguna de la
que sea necesario disponer. En cuanto a las
cosas de uso cotidiano que me servían, pido
que se distribuyan como se considere oportuno.
Que se quemen mis apuntes personales. Pido
que se encargue de todo esto don Estanislao
a quien doy las gracias por la colaboración
y la ayuda tan prolongadas en estos años
y tan grande. Todos los demás agradecimientos,
en cambio, los dejo en el corazón ante Dios
mismo, porque es difícil expresarlos.
Por lo que se refiere al funeral, repito
las mismas disposiciones que dio el Santo
Padre Pablo VI (nota al margen: la sepultura
en la tierra, no en un sarcófago, 13.3.92)
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"Apud Dominum misericordia et copiosa
apud Eum redemptio"
Juan Pablo II
Roma, 6. III. 1979
Después de la muerte pido Santas Misas y
oraciones
5.III.90
Folio sin fecha:
Expreso mi más profunda confianza en que,
a pesar de toda mi debilidad, el Señor me
conceda todas las gracias necesarias para
hacer frente según Su voluntad a cualquier
tarea, prueba o sufrimiento que quiera pedir
a su siervo en el curso de la vida. También
tengo confianza en que no permitirá jamás
que, mediante cualquier actitud mía: palabras,
obras u omisiones, traicione mis obligaciones
en esta santa Sede Petrina. Rico de misericordia,
30-11-1980.
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John Paul II
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24.II-1.III.1980
También durante estos ejercicios espirituales
he reflexionado sobre la verdad del sacerdocio
de Cristo en la perspectiva de aquel tránsito
que para cada uno de nosotros es el momento
de la propia muerte. Del adiós a este mundo
-para nacer a otro, al mundo futuro, signo
elocuente (añadido encima: decisivo) es para
nosotros la Resurrección de Cristo.
He leído por tanto la escritura de mi testamento
del último año, efectuada también durante
los ejercicios espirituales, la he comparado
con el testamento de mi gran predecesor y
padre Pablo VI, con ese testimonio sublime
sobre la muerte de un cristiano y de un Papa
y he renovado en mí la conciencia de las
cuestiones a las que se refiere el registro
del 6.III.1979 que yo había preparado (de
forma bastante provisional).
Hoy quiero añadirle solamente ésto, que cada
uno debe tener presente la perspectiva de
la propia muerte. Y debe estar preparado
para presentarse frente al Señor y al Juez
y al mismo tiempo frente al Redentor y al
Padre. Así, yo también lo tengo continuamente
en consideración, confiando ese momento decisivo
a la Madre de Cristo y de la Iglesia, a la
Madre de mi esperanza.
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Los tiempos que vivimos, son indeciblemente
difíciles e inquietos. También el camino
de la Iglesia se ha vuelto difícil y tenso,
tanto para los fieles como para los pastores,
prueba característica de estos tiempos. En
algunos países (como por ejemplo en aquel
del cual he leído en los ejercicios espirituales),
la Iglesia se encuentra en un período de
persecución tal que no es inferior al de
los primeros siglos, al contrario, incluso
los supera por el grado de crueldad y de
odio. Sanguis martyrum - semen christianorum.
Y además esto: tantas personas inocentes
desaparecen también en este país en que vivimos...
Deseo una vez más confiarme totalmente a
la gracia del Señor. Él mismo decidirá cuándo
y cómo tengo que terminar mi vida terrenal
y mi ministerio pastoral.
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Obras escritas por
el papa Juan Pablo II |
En la vida y en la muerte Totus Tuus mediante
la Inmaculada. Aceptando ya desde ahora esta
muerte, espero que Cristo me conceda la gracia
para el último pasaje, es decir la Pascua,
(mía).
También espero que haga que sea útil para
esta causa tan importante a la que intento
servir: la salvación de la humanidad, la
salvaguardia de la familia humana, y con
ella de todas las naciones y todos los pueblos
(entre ellos también me dirijo de forma particular
a mi Patria terrena), útil para las personas
que de modo particular me ha confiado, para
la cuestión de la Iglesia, para la gloria
de Dios.
No quiero añadir nada a lo que escribí hace
un año, solamente manifestar esta prontitud
y al mismo tiempo esta confianza a las que
de nuevo me han dispuesto los ejercicios
espirituales.
Juan Pablo II
Totus Tuus ego sum
5.III.1982
En el curso de los ejercicios espirituales
de este año he leído (varias veces) el texto
del testamento del 6.III.1979. A pesar de
que todavía lo considero provisional (no
definitivo) lo dejo en la forma en que existe.
No cambio (por ahora) nada, y tampoco lo
agrego, por cuanto se refiere a las disposiciones
que contiene.
El atentado a mi vida el 13.V.1981 confirmó,
de alguna forma la exactitud de las palabras
escritas en el período de los ejercicios
espirituales de 1980 ( 24.II- 1.III).
Cuánto más profundamente siento que me encuentro
totalmente en las Manos de Dios - y permanezco
continuamente a disposición de mi Señor,
confiándome a Él en su Madre Inmaculada (Totus
Tuus).
Juan Pablo II pp. II
5.III.82
Por cuanto se refiere a la última frase de
mi testamento del 6.III.79 ("Sobre el
lugar/ es decir el lugar del funeral/ decida
el colegio cardenalicio y los compatriotas")
aclaro que pienso en: el metropolitano de
Cracovia o el Consejo General del Episcopado
de Polonia. Pido por tanto al Colegio Cardenalicio
que satisfaga en la medida de lo posible
las eventuales peticiones de los más arriba
citados.
1.III.1985 (en el curso de los ejercicios
espirituales).
De nuevo - por cuanto respecta a la expresión
"Colegio Cardenalicio y los Compatriotas":
el "Colegio Cardenalicio" no tiene
ninguna obligación de interpelar sobre este
argumento a " los Compatriotas":
sin embargo, puede hacerlo, si por alguna
razón lo considerase justo.
JPII
Los ejercicios espirituales del año jubilar
del 2000
(12-18.III)
(para el testamento)
| 1. Cuando el día 16 de febrero de 1978 el cónclave
de los cardenales eligió a Juan Pablo II
el primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszynsk,
me dijo: "La tarea del nuevo Papa será
introducir a la Iglesia en el Tercer Milenio".
No sé si repito exactamente la frase, pero
al menos éste era el sentido de lo que sentí
entonces. Lo dijo el hombre que ha pasado
a la historia como primado del Milenio. Un
gran primado. He sido testigo de su misión,
de su entrega total. De sus luchas: de su
victoria. "La victoria, cuando llegue,
será una victoria a través de María". |
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Misa fúnebre en la Plaza de San Pedro.
Foto V. Pinto; Getty Images. |
Estas palabras de su predecesor, el cardenal
August Hlond, las solía repetir el primado
del Milenio.
De este modo, me he preparado para la tarea
que el día 16 de octubre de 1978 se presentó
ante mí. En el momento en que escribo estas
palabras, el Año Jubilar del 2000 ya es una
realidad. La noche del 24 de diciembre de
1999 se abrió la simbólica Puerta del Gran
Jubileo en la basílica de San Pedro, después
la de San Juan de Letrán, la de Santa María
Mayor, el primer día del año y el día 19
de enero la puerta de la basílica de San
Pablo Extramuros. Este último acto, dado
su carácter ecuménico, se ha quedado grabado
en mi memoria de modo particular.
2. A medida que pasa el Año Jubilar del 2000,
un día tras otro, se cierra detrás de nosotros
el siglo XX y se abre el siglo XXI. Según
los designios de la Providencia se me ha
concedido vivir en el difícil siglo que se
está acabando, que empieza a pertenecer al
pasado y ahora, en el año en que la edad
de mi vida alcanza los 80 años ('octogesima
adveniens'), es necesario preguntarse si
no es tiempo de repetir con el bíblico Simeón:
'Nunc dimittis'.
El día 13 de mayo de 1981, el día del atentado
al Papa durante la audiencia general en la
Plaza de San Pedro, la Divina Providencia
me salvó milagrosamente de la muerte. Aquel
que es único Señor de la vida y de la muerte,
Él mismo me ha prolongado esta vida, en un
cierto modo me la ha vuelto a dar. Desde
aquel momento pertenece aún más a Él. Espero
que Él me ayudará a reconocer hasta cuando
debo continuar este servicio, al que me llamó
el día 16 de octubre de 1978. Le pido que
me llame cuando quiera. 'Pues si vivimos,
vivimos para el Señor; y si morimos, morimos
para el Señor' (cf. Rm 14, 8). Espero que
hasta que pueda realizar el servicio petrino
en la Iglesia, la Misericordia de Dios me
preste las fuerzas necesarias para ello.
3. Como todos los años, durante los ejercicios
espirituales he leído mi testamento del 6.III.1979.
Sigo manteniendo las disposiciones contenidas
en él. Lo que entonces y durante los sucesivos
ejercicios espirituales se ha añadido es
un reflejo de la difícil y tensa situación
general, que ha marcado los años ochenta.
Desde el otoño del año 1989 esta situación
ha cambiado. El último decenio del siglo
pasado ha estado libre de las tensiones anteriores
; esto no significa que no hayan surgido
nuevos problemas y dificultades. De modo
particular, sea alabada la Divina Providencia
por ello, el período de la llamada 'guerra
fría' terminó sin el violento conflicto nuclear
que pesaba sobre el mundo en el período precedente.
| 4. Al encontrarme en el umbral del tercer milenio
"in medio Ecclesiae", deseo expresar
una vez más gratitud al Espíritu Santo por
el gran don del Concilio Vaticano II, - del
que junto a la Iglesia entera y todo el episcopado-
me siento deudor. Estoy convencido de que
las nuevas generaciones podrán servirse todavía
durante mucho tiempo de las riquezas proporcionadas
por este Concilio del siglo XX. Como obispo
que ha participado en el evento conciliar
desde el primer al último día, deseo confiar
este gran patrimonio a todos aquellos que
son y serán llamados a ponerlo en práctica
en el futuro. |
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Un velo blanco le es colocado sobre la
faz del fallecido Papa, antes de ser sepultado.
Foto: El Observador Romano. |
Por mi parte, doy las gracias al Pastor eterno
que me ha permitido servir a esta grandísima
causa en el curso de todos los años de mi
pontificado.
"In medio Ecclesiae"... desde los
primeros años de servicio episcopal -precisamente
gracias al Concilio- he podido experimentar
la comunión fraterna del episcopado. Como
sacerdote de la archidiócesis de Cracovia
ya sabía que es la comunión fraternal el
presbiterio- el Concilio abrió una nueva
dimensión de esta experiencia".
5. ¡Cuántas personas tendría que nombrar aquí!
Probablemente el Señor Dios habrá llamado
a Sí la mayoría de ellos. Por lo que se refiere
a los que todavía se encuentran en esta parte,
que las palabras de este testamento les recuerden,
a todos y en todas partes, allí, donde se
encuentren.
En el curso de más de veinte años desde cuando
presto el servicio Petrino "in medio
Ecclesiae" he experimentado la benévola
y muy fecunda colaboración de tantos cardenales,
arzobispos y obispos, de tantos sacerdotes
y personas consagradas -hermanos y hermanas-,
en fin, de tantísimas personas laicas, en
el ambiente curial, en el Vicariato de la
diócesis de Roma, y también fuera de estos
ambientes.
¡Cómo no abrazar con grata memoria a todos
los episcopados del mundo, con los cuales
me he encontrado a lo largo de las visitas
"ad limina Apostolorum"! ¡Cómo
no recordar también a tantos hermanos cristianos
no católicos! !Y al rabino de Roma y a tantos
numerosos representantes de las religiones
no cristianas! !Y cuántos representantes
del mundo de la cultura, de la ciencia, de
la política, de los medios de comunicación
social!
| 6. A medida que se avecina el límite de mi
vida terrenal vuelvo con la memoria al principio,
a mis padres, al hermano y la hermana (que
no conocí porque murió antes de que yo naciese),
a la parroquia de Wadowice donde fui bautizado,
a esa ciudad que amo, a mis coetáneos, compañeras
y compañeros de la escuela primaria, del
bachillerato, de la universidad, hasta los
tiempos de la ocupación, cuando trabajé como
obrero y después en la parroquia de Niegowic,
en la cracoviana de San Floriano, en la pastoral
de los universitarios, en aquel ambiente...
en todos los ambientes... en Cracovia y en
Roma... en las personas que de forma especial
el Señor me ha confiado. |
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Su ataúd es sepultado bajo tierra. Foto A.
Mari, Reuters |
Quiero decir a todos sólo una cosa: "Que
Dios os recompense".
"In manus Tuas, Domine, commendo spiritum
meum"
(En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu)
A.D.
17.III.2000
.../JPII-TESTAMENTO/...
VIS 050407 (2230)
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